jueves, 9 de septiembre de 2010

MI VECINA JOSEFITA

Hace dos años que comencé este blog; aunque el primer año casi no escribí nada, no estuve para muchos trotes el curso 2008-2009, y por eso prácticamente celebro el primer aniversario de este ramillete de mensajes en una botella. Y lo hago cambiándole la cara (espero que os guste porque trabajito me ha costado con los cookies o no se qué... ¿qué os parecen los peces, eehh?) y dedicándole una entrada a mi vecina Josefita, que es la que sale en la foto con mi amigo y compañero Javi Guil.
Josefita es una mujer de 66 años, viuda, sin hijos, un poco sola, que vive un poco más abajo en la calle el Cuerno; es la cuidadora oficial de los curas de Santa Ana desde hace años, en la época en que estaban aquí con sus padres, luego cuando venían de Jerez y esta casa era un poco chozo, y de nuevo ahora cuando los curas vivimos aquí de nuevo pero solos.
Josefita se preocupa mucho por los curas, por su alimentación, cuida que la casa no esté como una leonera, y tiene multitud de detalles que es imposible reflejar: entra, abre o cierra las ventanas, riega las plantas si las ve sedientas, como haya platos sin fregar pues ya se sabe... y los viernes por la noche, cuando llego tarde y cansado, me encuentro casi siempre un pedazo de tortilla de patatas... ¡olé!
Pero a ella también hay que cuidarla; intento llevarla al médico (no tiene muy buena salud) cuando lo necesita, entro todos los días preguntando "¿cómo sales hoy?" y simplemente le hago un poco de caso. Porque se encuentra sola, y ese es el peor mal que tiene; hay que darle "vidilla", llevarla, traerla... Se lo merece con creces porque es una gran persona. Y el año pasado se vino a mi casa con mis padres y mi tía Amparo a celebrar la Nochebuena.
¡Pronto le toca la entrada a tía Amparo!

martes, 7 de septiembre de 2010

ALUCINANTE

Mi amiga (porque no quiere ella más, que si no…) Lourdes Sánchez Moro me ha enviado esta página que confieso que me tiene alucinado:

http://www.vpike.com/

Resulta que pinchas, pones una dirección postal de cualquier parte del mundo ¡y te sale la foto de toa la puerta de tu casa! Ya, ya, ahora diréis más de un listillo “pues vaya cosa, yo ya lo conocía”… Pues llamadme cateto, pero yo es que no salgo de mi asombro.
Pongo mi casa de Mérida y sale al lado de Naturhouse y las chucherías, como la vida misma; pongo la 5ª avenida de Nueva York y ahí está… ¡pongo la calle el Cuerno en Santa Ana y casi sale mi vecina Josefita! Qué fuerte; por cierto, ¿todavía no le he dedicado una entrada a mi vecina Josefita?
A veces, cuando estoy haciendo alguna chorrada, me da por mirar al cielo y decir “¡ehhh, los marcianos!”, que si me están viendo estarán extrañados de lo tonto que puedo legar a ser; o saludo a los del satélite, que en su vigilancia sentirán vergüenza ajena más de dos veces. Esta página me corrobora que nos están constantemente mirando… ¿los americanos? ¿los extraterrestres? ¿los de Hacienda?

lunes, 6 de septiembre de 2010

SERRAT EN MÉRIDA

Fue la semana pasada. Junto a otras 3000 personas tuve el privilegio de asistir al concierto de Joan Manuel Serrat en el teatro romano de Mérida, mi ciudad… ¡qué experiencia! Y eso que era mi segunda vez, porque ya hace unos veinte años (¡!) que me deleité con “Mediterráneo”, “Aquellas pequeñas cosas”, “Algo personal” y “Las nanas de la cebolla”… nanas con las que he vuelto a emocionarme, puesto que en esta ocasión el cantautor ha interpretado solamente los temas del disco “Hijo de la Luz y de la Sombra” intercalados con los anteriores poemas musicados de Miguel Hernández.

Serrat apareció en medio de las espectaculares e iluminadas columnas romanas y todos nos pusimos en pie y aplaudimos. Serrat no necesita cantar, su mera presencia entusiasma y produce admiración; por su talento impresionante, por su trayectoria, su sensibilidad y su sabiduría, que parece ser ahora más profunda tras haber superado un cáncer hace poco.
Con una interpretación orquestal de gran calidad, Serrat fue desgranando páginas magistrales de Miguel Hernández; casi no habló entre tema y tema, sólo fue portador de la palabra eterna del poeta.

Me llamo Barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Fue increíble vibrar de nuevo con “Para la libertad”, sentir la dulzura de “Cerca del agua” o la genialidad de “Sólo quien ama vuela”. Pero cuando se desgranaron los acordes de la “Canción del esposo soldado” noté que las lágrimas me acechaban. El poeta atormentado en plena guerra civil, su espíritu inofensivo envuelto en algo tan terrible, nos llegó a través de la voz de Serrat.

He poblado tu vientre de amor y sementera…
Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Cómo él explica el porqué de esa sinrazón, cómo trata de justificar a su mujer la necesidad ineludible de la guerra…

Escríbeme a la lucha siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo.
Y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Es preciso matar para seguir viviendo…

Para el hijo será la paz que estoy forjando…

Pero es un hombre enamorado, que se siente perdido sin su esposa, que sufre su lejanía y se lo dice con una belleza inigualable.

Un día iré a la sombra de tu pelo lejano.
Y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

Fue asombroso sentir cómo, casi cien años después, Miguel Hernández, en una noche de verano, nos invadió el corazón, me hizo desear vivir intensamente. Una música magnífica, una voz entregada, la hermosura de las palabras nos envolvió… Una noche mágica e inolvidable. Miguel Hernández es inmortal. Gracias, Serrat.

domingo, 5 de septiembre de 2010

EL FINAL DEL VERANO


Llegó septiembre y se nos echó encima el maldito "final del verano". Es esa especie de angustia que se te mete entre el páncreas y el estómago y te dificulta un poco la respiración; o esa impresión ceniza que te cortocircuita el corazón cuando al amanecer ves que de madrugada te has arropado ¡con la colcha! porque empieza a refrescar, ¡nooooooooooooooooooo!
No es broma. Algunos lo aprendimos de pequeños; y si no, pinchad http://www.youtube.com/watch?v=7vYvw12ml58 y me contáis. ¿Sí o no? Vaya que sí. Qué castaña, qué agobio el final del verano.
Y como banda sonora, ese dichoso dúo del dúo dinámico...

El final, del verano
llegó, y tú partirás
Yo no sé, hasta cuando
este amor, recordarás.
Pero sé, que en mis brazos
yo, te tuve ayer
eso sí, que nunca
nunca yo, olvidaré.

¡Ay! Los anuncios de fascículos en la tele... la vuelta al cole... Carlos Herrera de nuevo en la radio... Qué pesadilla-depre el final del verano. Este año lo llevo fatal: ¿no podría durar el veranito un para de semanas más?

domingo, 15 de agosto de 2010

VERANO IMPARABLE


La verdad es que este verano me lo estoy pasando estupendamente; hacía dos año que no tenía la suerte de vivir un verano tan completo, con ejercicios, campamento y unas vacaciones impresionantes.
He podido desconectarme de la rutina, olvidar bastante el ordenador (se nota, ¿no?), alejarme física y emocionalmente del escenario del trabajo del curso... La playa estaba preciosa, el tiempo un poco asfixiante pero agradable, el pescado exquisito (¡mi madre me ha sometido a un proceso de engorde) y mis sobrinos Pilar y Nanete inconmensurables. Verlos rebozarse en la arena, lanzarlos por los aires en el mar, pasear hasta La Antilla, ir a ver los barcos, ponerles Bob Esponja, reírnos con el show de "¡¡¡¡ sien-tes !!!!", investigar en el libro mágico si la marea sube o baja, ver que hay lechugas de mar... no tiene precio.
Y no cuento nada de dormir con Piluki, las dos camas pegadas, escuchar en la oscuridad su respiración e incluso un mini-ronquido de niña de 3 años, encontrártela encima tuya de madrugada, observarla cuando sale el sol... Debe ser más o menos lo que cuenta preciosamente Nino Bravo:
Amanecer de nuevo entre tus brazos
sentirte aquí junto a mi corazón
Poder vivir la luz de nuevos días
es la razón por la que esperaré
que vuelvas otra vez.
Las vacaciones que paso en el pueblo no se quedan cortas, son los días de fiestas los que merecen el calificativo de "imparables". No me conocía yo en mi faceta noctámbula en la feria de Santa Ana: ¡todos los días hasta las 5 de la madrugada! Claro, los trasnochamientos y el efecto de 4 o 5 acuarius por noche me dejaron hecho papilla. Y tras el descanso playero, ahora la feria del Valle, más de lo mismo: salir a las 12, charlar, estar a gusto con unos y otros... Esta noche hago un receso porque la juerga dura hoy y mañana.
Y termino destacando esta jornada de fiesta patronal... ¡qué gozada! La fiesta de día tiene otra luz, otra alegría, otro ritmo. La iglesia vallera a tope, la procesión con una banda preciosa y un abanico propicio... Cervezas con unos y otros y me quedo con el cariño de la gente a la Virgen: al entrar en la iglesia, sin prepararlo, nos hemos puesto a cantar la Salve, a decir vivas y a ¡hacernos fotos con La Asunción! ¡Ole el Valle de Matamoros!