lunes, 9 de enero de 2012

UN CORRE QUE TE CAGAS Y UNA LEVITA

Jejeje. Cuando hoy he preguntado a gente mayor "¿qué te han echao los Reyes?", un par de veces me han contestado: "un corre que te cagas y una levita" o "un pilla pilla y una levita" (que es la versión fina). Muuuuy gracioso. Todo el día me he sentido contento.

Y eso que a este lunes después de la Navidad le tengo manía desde que estudiaba como "el peor día del año": el madrugón tras las dormidas de vacaciones, salir de casa de noche, mucho frío, queda más curso del que se ha consumido... Pero oyes, me he levantado descansado y optimista, me he ido a andar con mi nuevo y muy chulo palo de trekking, el carpintero ha empezado a colocar la nueva puerta lateral de la iglesia, me han ragalado un cinturón, he visitado relajadamente a varios ancianos, las madres de la catequesis familiar decían que lo de hoy es "mu complicao" pero se reían, ha habido conversaciones, un café y confidencias, y la reunión del Consejo de Pastoral ha sido sencilla, interesante y muy natural.

Una jornada llenísima de vida que no cabe en cuatro letras. Vida que, en palabras de Serrat, a veces se despliega a colores como un atlas, nos pasea por las calles en volandas, se hace de nuestra medida y toma nuestro paso. Me gustaría saber sonreír siempre con la misma facilidad que hoy; estoy contento en mi piel y me siento en buenas manos. Y con levita y pilla pilla, más.