miércoles, 12 de mayo de 2010

HOY QUE SE QUE MI VIDA ES UN DESIERTO


Este himno de laudes siempre me ha hecho mucha gracia, sobre todo cuando uno lo reza en momentos buenos, alegres, en los que la vida está llena de flores y no se parece a un desierto. Momentos como hoy.


Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén

3 comentarios:

Nita dijo...

Perdón por la expresión, pero "me he cagao" cuando he leído el título de tu entrada, que pensaba que te habías chuchurrío...
Me alegro de que no sea así y que tu vida sea un jardín florido. ¡Muá!

Anónimo dijo...

No quiero chafarte el día.. pero tú tienes gente a tu lado que el desierto se le queda chico.. y que las flores en las películas..... hace días no pudiste venir a una reunión... a los himnos nosotros le ponemos la voz.. la vida a veces.. el pueblo siempre.. pero bueno que te voy a decir yo que mañana me voy a canarias....

Anónimo dijo...

Gracias a Nuestro Señor si su vida es un campo lleno de flores; de eso se trata, y lo lograremos en la medida en unamos nuestras vidas a Cristo y permitamos que su gracia sea la que conduzca nuestra vida y no nuestros caprichos y deseos personales.

El himno es hermoso pues es una imagen clarisima de lo expresan todos los santos de una u otra forma: Con Cristo todo, sin Cristo nada !