Al líder ashéninka Américo Pascual Tumisha le
dieron por muerto a balazos cuando descubrió a unos supuestos saqueadores de
aceite de copaiba en su comunidad. Afortunadamente no murió, pero el suceso
muestra la extrema vulnerabilidad de los habitantes de nuestra Amazonía frente
a las economías criminales. Los obispos y administrador apostólico de los ocho
vicariatos de la selva peruana hemos reaccionado así:
OBISPOS DE LA AMAZONÍA PERUANA
“Defender la vida y el territorio no puede costar la vida”
Ante las noticias sobre el líder ashéninka
Américo Pascual Tumisha
Los Obispos de la Amazonía Peruana expresamos
nuestra profunda alegría por la noticia de que el líder ashéninka Américo
Pascual Tumisha se encuentra vivo, y nuestra cercanía y solidaridad con su
familia, la Comunidad Nativa Onconashari, el pueblo ashéninka y las comunidades
indígenas de Yurua y de toda la Amazonía peruana.
La falsa noticia de su muerte evidencia la
zozobra en que viven muchas comunidades ante el aumento de la criminalidad y la
presencia de mafias ilegales que amenazan a quienes defienden sus territorios.
Esta situación nos interpela como Iglesia y como sociedad. No podemos
permanecer indiferentes ante la violencia que amenaza a quienes defienden la
vida, el territorio y la Casa Común.
Como pastores de la Iglesia que peregrina en
la Amazonía, afirmamos que toda vida humana posee una dignidad inviolable. El
Documento Final del Sínodo para la Amazonía señala que “la defensa de la vida,
la comunidad, la tierra y los derechos de los pueblos indígenas es un principio
evangélico, en defensa de la dignidad humana” (n. 48). Para los pueblos
indígenas, esta defensa implica también proteger la memoria, la cultura, la
identidad, la vida comunitaria y el futuro de las nuevas generaciones. Por ello,
hacemos nuestro el llamado de Laudato Si’ a escuchar “el clamor de la tierra
como el clamor de los pobres” (cf. n. 49).
La situación de los defensores de derechos
humanos en el Perú es crítica. Según el Ministerio de Justicia, durante 2025 se
registraron 201 casos de afectaciones y amenazas, cifra récord. En el ámbito
indígena, AIDESEP reporta 38 líderes asesinados entre 2016 y 2026. Todo ello,
pese a la existencia desde 2021 del Mecanismo de Protección de Defensores y
Defensoras, cuyo funcionamiento ha demostrado ser lento e insuficiente.
Por ello, exigimos al Estado peruano
reformular este Mecanismo, revisando sus plazos y responsabilidades e
incorporando la salud mental y el acompañamiento psicológico de los afectados.
Asimismo, solicitamos incluir a las organizaciones indígenas y sus diferentes
órganos, pues conocen mejor el territorio y su participación contribuiría a
garantizar sus derechos y fortalecer su capacidad de protección frente al
avance de la criminalidad.
Frente a toda forma de violencia e
intimidación, afirmamos que el camino de la Amazonía debe ser el diálogo, la
justicia, la fraternidad y el respeto de los derechos. Convocamos a toda la
sociedad peruana a no permanecer indiferente ante la violencia que afecta a los
pueblos amazónicos.
Que María, Madre de la Amazonía, consuele a
quienes lloran y fortalezca a quienes trabajan por una Amazonía viva, libre,
sana, justa, fraterna y en paz.
Amazonía
Peruana, 28 de agosto de 2026
“La
justicia y la paz se abrazarán” (Sal 85,11)
1. Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo. Obispo
del Vicariato Apostólico de Iquitos, identificado con CE N° 000115005
2. Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea. Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, identificado con DNI N°48920147
3. Monseñor Augusto Martín Quijano Rodríguez. Obispo del Vicariato Apostólico de Pucallpa, identificado con DNI N° 07753042
4. Monseñor Jesús María Aristín Seco. Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, identificado con C.E N° 001550654
5. Monseñor Gilberto Alfredo Vizcarra Mori. Arzobispo metropolitano de Trujillo y administrador apostólico del Vicariato de Jaén, identificado con DNI Nº 06539453
6. Monseñor Juan Carlos Morante Buchhammer. Obispo electo del Vicariato Apostólico de Jaén, identificado con DNI N° 09449339
7. P. César Luis Caro Puértolas. Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San José de Amazonas, identificado con DNI Nº 48995320
8. Monseñor Alejandro Adolfo Wiesse León. Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, identificado con DNI Nº 09925754
9. Monseñor Anton Gerardo Zerdín. Obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón identificado con C.E N° 000213163
10. Monseñor Pedro Orlando Castro Castro. Obispo coadjutor del Vicariato Apostólico de San Ramón, identificado con DNI Nº 24004593
2. Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea. Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, identificado con DNI N°48920147
3. Monseñor Augusto Martín Quijano Rodríguez. Obispo del Vicariato Apostólico de Pucallpa, identificado con DNI N° 07753042
4. Monseñor Jesús María Aristín Seco. Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, identificado con C.E N° 001550654
5. Monseñor Gilberto Alfredo Vizcarra Mori. Arzobispo metropolitano de Trujillo y administrador apostólico del Vicariato de Jaén, identificado con DNI Nº 06539453
6. Monseñor Juan Carlos Morante Buchhammer. Obispo electo del Vicariato Apostólico de Jaén, identificado con DNI N° 09449339
7. P. César Luis Caro Puértolas. Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San José de Amazonas, identificado con DNI Nº 48995320
8. Monseñor Alejandro Adolfo Wiesse León. Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, identificado con DNI Nº 09925754
9. Monseñor Anton Gerardo Zerdín. Obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón identificado con C.E N° 000213163
10. Monseñor Pedro Orlando Castro Castro. Obispo coadjutor del Vicariato Apostólico de San Ramón, identificado con DNI Nº 24004593

2 comentarios:
La iglesia, la que llamo el papá Francisco I, en sinodalidad, es un reto que todos y todas debemos practicar.
Unámonos y apoyemos a los que no tienen voz; pidamos al Señor de la Vida por todos los pueblos que sufren discriminación y humillación, Él siempre escucha su clamor y sus gritos; y que ningún pueblo se crea superior a otro pueblo hasta el punto de querer imponerse a él o intentar esclavizarlo. Todos somos hermanos en esta Casa Común, y a todos nos ha hecho el mismo Dios Padre de la humanidad y por eso tenemos un corazón grande con sitio para todos.
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