Este bus es de Buenos Aires, y será una de los
miles de líneas 56 que seguro que hay por el planeta; pero solo esta sale cuando
googleo. Somos únicos, y a la vez como todo el mundo. Así me siento
yo en este día en que llego a 56 castañas. Un ser humano irrepetible,
pero común y corriente. Gracias por las felicitaciones y buenos deseos.
El año pasado me fue bien con la numerología.
Extrañamente, el 55 me inspiraba transformación, creatividad, retos, novedad y
futuro. Y desde luego que en este tiempo he vivido circunstancias complejas y
he aceptado una responsabilidad amplia y delicada que está suponiendo un
cambio sensible para mí.
¿Qué sugiere el 56? Es muy parecido: simboliza
la unión de la energía del cambio (5) con la necesidad de armonía y
equilibrio (6), a menudo probando la estabilidad en situaciones de
transición. Se asocia con el compromiso comunitario, la adaptabilidad y
la superación personal.
Ha habido un cambio y va a venir otro
cambio, porque este servicio que me han pedido es
totalmente provisional. Siento este período como una travesía de aprendizaje y
síntesis entre desafíos y cuidado, renovación y consistencia; se trata de aprovechar
la coyuntura para reinventarme siendo más yo mismo.
Porque no todo tiene que ver con la magnitud o
el carácter de esta tarea. La línea 56 viaja al centro de mí, recorre este
proceso de crecimiento personal con sus baches, vías cortadas, tramos de poca
visibilidad, obras, avenidas amplias, pistas por laderas de cerros junto a
abismos, lluvia, semáforos, bajadas, paso por el taller, repostaje y
estacionamiento. Es el conocimiento, profundización, acrisolado y bruñido de
mi identidad, más allá de encargos transitorios.
La circulación de este colectivo no para, y
como su nombre indica lleva en él a muchas personas, todo@s aquell@s para
quienes significo algo en su vida. A ustedes les llevo conmigo siempre, me
aportan mucho porque me siento muy querido y valorado, haga lo que haga.
Gracias de corazón.
Esta mañana fui al banco y el vigilante de la
puerta me dijo: “los adultos mayores a partir de 60 años, por la ventanilla preferencial
de la izquierda”. “No todavía, gracias” – contesté con una sonrisa. Faltan
muchos capítulos de esta aventura. Hay que prepararse para los próximos
movimientos de la boa del Amazonas, siempre sorprendente.
Aunque ya con esto, sin duda ha merecido la
pena, la evolución continúa.






