sábado, 12 de septiembre de 2026

LAS COSAS DEBEN SEGUIR CAMBIANDO

 
Pasar las vacaciones en casa me permite reencontrarme con mis libros. La mayoría viejos, de las épocas de estudiante, otros más actuales. Miro, paso páginas, muchas subrayadas, descubro dedicatorias, compruebo fechas… Me doy cuenta de que para releer prefiero espontáneamente la espiritualidad, antes incluso que la antropología. Pero no me pude resistir a un librito de Bernhard Häring, célebre moralista del que fui fan, titulado “Las cosas deben cambiar. Una confesión valiente”. Son una especie de confesiones personales que publicó ya al final de su vida.

En ellas, en su tono leal y a la vez crítico, acuña un concepto, “conducta ostentosa sacralizada”, que me ha acompañado siempre como advertencia y criterio de autoevaluación. Me doy cuenta de que, más de treinta años después, y reconociendo los pasos dados, las cosas deben seguir cambiando:

“Jesús desenmascaró y fustigó la funesta tendencia de los sacerdotes, los doctores de la ley y otros a poner la religión e incluso el nombre mismo de Dios al servicio de su deseo de poder y de ostentación” (p. 19).

“Es justamente esta conducta ostentosa de los especialistas de la religión lo que Jesús desenmascara en su misma raíz. Los solemnes ropajes, las filacterias, la exhibición pública de religiosidad, las oraciones a la vista de todo el mundo, la ostentación incluso en la misma presencia de Dios en el templo con plegarias como “Te doy gracias porque no soy como los demás hombres” (Lc 18, 11)” (p. 40).

“Jesús se denomina a sí mismo con la sencilla expresión “hijo del hombre” cuya mejor traducción podría ser “uno de vosotros”. Prohíbe a los suyos los títulos de padre o de maestro (…). No hay nada que nos oculte tanto a Dios y a su misterio como el comportamiento ostentoso” (p. 41).

“La sacralización de conductas ostentosas y el ejercicio autoritario del poder son cosas diametralmente opuestas al mensaje salvífico y a la misión de sanar” (p. 58).

“Uno de los más graves peligros a que ha estado y sigue estando expuesta la Iglesia: que al aliarse con los ricos, se imbuye a los pobres la falsa conciencia de que las desigualdades entre ricos y pobres son algo querido por Dios” (p. 62).

“La conducta ostentosa como método de autoimposición y como medio para situarse por encima de los demás resulta ser infinitamente más peligrosa para la autenticidad de la religión que la vanidad femenina” (p. 66).

“Las conductas ostentosas propias de los sistemas mundanos tienden siempre a la autoexaltación y a la acentuación de la autoridad. De hecho, prácticamente todos los sistemas de dominio basados en el poder procuraron históricamente sacralizar sus comportamientos ostentosos e impositivos (…). Santos como Francisco de Asís y Felipe Neri supieron ver este juego, acertando a ridiculizarlo, merced a un sentido cristiano del humor (…)” (p. 67).

“(…) La gran mayoría de nuestros obispos han advertido el juego y aman la sencillez evangélica” (p. 73).

A pesar de las limitaciones, estoy convencido de que hemos avanzado como Iglesia más humana, fraterna y abierta. Son impresionantes algunas de las intuiciones proféticas de Häring recogidas en este texto. Por ejemplo, cuando dice:

“Las funciones de los sínodos episcopales, que deben celebrarse a plazos regulares, no son meramente asesoras. El Papa debe asumir sus conclusiones y, por principio, confirmarlas” (p. 132).

Pues así ha sido en el Sínodo de la sinodalidad, que sigue en proceso. El Espíritu está actuando, a pesar de resistencias e inercias, sumando voluntades, inspirando sueños y alineando las miradas hacia el futuro.

lunes, 7 de septiembre de 2026

CONSEJOS PARA JULIÁN

 
Julián, muchacho, pero ¿cómo se te ocurre? ¿En qué jardín te has metido del que ahora no sabes salir? Ay Diosito… Mira, te voy a dar un par de consejos gratis por si todavía tiene arreglo. Que se antoja complicado.

¿Qué es eso de que “para cumplir mi sueño lo mejor para todos es una transferencia”? Al principio pensé que te referías a una transferencia bancaria, pa que veas que eso que planteabas no se me pasaba por la cabeza, ni a mí ni a ningún colchonero, tal era la veneración que la hinchada te profesaba; pero se trataba un traspaso a otro club, claro que tenía que ver también con la plata, qué duda cabe.

”Tu sueño”… ¿cuál es, ganar más millones? ¿Lograr todos los títulos con el Barcelona? ¿Y qué pasa con los sueños de todos nosotros, los atléticos? Porque los culers quieren ganar la Champions, ya… ¡y nosotros también, carajo! Que hemos perdido dos veces la final, y encima contra… Los indios teníamos fe en ti, eras nuestro jugador franquicia, contigo conseguimos aquel 5-2 y sentimos que todo era posible.

Hasta que nos propinaste semejante baldazo de agua fría. Tienes que ponderar la dimensión de semejante afrenta, y desde ahí comprender los pitos, insultos y desprecios que sufres y que temes. Julián hijo, nosotros somos el ejemplo viviente de aquello que decía Guardiola: “en el deporte lo normal es perder”… y contigo habíamos creído que podíamos ganar. Incluso yo.


Que sepas que no te necesitamos; no vayas a pensar que eres imprescindible. Más bien queremos gente que ame el Atleti, nuestros colores, nuestro carácter, nuestra historia y nuestras posibilidades. O sea, que se deje la piel en el campo, sepa perder y celebre los títulos como algo realmente extraordinario. Me parecía a mí que tú eras de esta raza.

“Es que ha estado mal asesorado”, decía Miguel Ángel Gil Marín para protegerte, y me parece bien. Pero tú ya eres mayorcito, Julián, y creo que bastante listo. Supongo que sabes lo que tienes que hacer, porque ha habido tiempo para asesorarte bien:

Lo primero, debes pedir perdón. Griezmann lo hizo, y en mayo, cuando se marchaba a USA, de nuevo dijo: "Pido perdón otra vez, no me di cuenta del cariño que tenía aquí". Había comprendido que la pela y las orejonas no son lo esencial. Así que, si todavía no has descartado triunfar en el Metropolitano, agacha la cabeza, agarra el micro y pide perdón con humildad.

Segundo, marca al menos 20 goles esta temporada, sumando todas las competiciones. Esa va a ser tu manera de mostrar que estás realmente arrepentido y que ya no quieres irte porque no ves en el mundo un club mejor que el Atlético de Madrid. Reconquista nuestra devoción con goles, porque “el amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”, como dice San Ignacio en el número 230 de los Ejercicios.

Tercero, encuentra el lado positivo de esta situación. Reconocer los errores permite aprender. Y además, las reconciliaciones son chéveres, implican segundas oportunidades, estimulan la generosidad y refuerzan la solidez de los vínculos. Perdona este rollo psicologista, pero algo te tengo que decir para animarte después de haberte jalado las orejas.

En fin… Empieza metiéndole un par de chicharros al Liverpool el miércoles y comenzamos a olvidar el asunto. Puedes aprovechar que los rivales creen que estás medio deprimido para machacarlos vivos. Esta fue una sugerencia táctica, toma ya.

En cualquier caso, si sigues empecinado en irte y visualizas unos meses deambulando como un zombi por las canchas, pues buen viaje lleves; gracias por tu aportación y chao pescao. Nadie está por encima del Atlético, y nosotros, sin ti, seguiremos siendo lo que somos: grandes a nuestra manera.

sábado, 5 de septiembre de 2026

UN PAÍS PORTÁTIL


Seguro que a Rubén Blades no le importa que comparta esta canción, publicada originalmente en 2009 en el álbum “Cantares del subdesarrollo” y salseada el mes pasado. Aunque está escrita pensando en su país, Panamá, ¡cómo se puede aplicar a este país maravilloso en el que vivo y al que amo! Un lugar donde todo puede ocurrir: móvil, sorprendente, trasladable, desarmable… Cuando me muera me entierran allí.

Se vende un país portátil
con su autoestima en el suelo
con un enorme complejo
que lo hace antinacional.
 
Es un lugar sin memoria
donde ya nada sorprende
vive el crimen indultado
o un charlatán presidente.
 
Se ofrece un país portátil,
se alquila un país portátil,
se ofrece un país portátil,
se vende un país portátil.
 
Barato un país portátil
con héroes falsificados
ideales hipotecados
y total mediocridad.
 
Oferta un país portátil
domesticado en engaños.
Se garantiza por años
la ausencia de honestidad.
 
Se ofrece un país portátil
que castiga al que es honrado
y a un pueblo autocondenado
por su irresponsabilidad.
 
Se vende un país portátil,
se ofrece en partes o entero
con un préstamo extranjero
hacerlo andar es muy fácil.
 
Se ofrece un país portátil,
se empeña un país portátil,
se alquila un país portátil,
se vende un país portátil,
 
Y si tiene oro, más rápido.
(Esta es tu raíz) Oye, enfrenta la corrupción
(defiende al país)
y a su maldad, dondequiera (esta es tu raíz).
Ponle todo el corazón (defiende al país).
Dale amor a tu bandera (esta es tu raíz).
Cuando me muera me entierran allí (defiende al país),
allí en la tierra donde yo nací (esta es tu raíz).
No dejes a la patria sufrir (defiende al país),
dale tu cariño, ayúdala a vivir.
 
Perú, todavía se puede, vamos.
 
Hay que salirle a paso a los sinvergüenzas (esta es tu raíz)
que abusan de la patria (defiende al país),
que no tienen conciencia (esta es tu raíz)
La patria aguarda la historia (defiende al país)
de nuestra colectiva memoria (esta es tu raíz).
No voten por políticos ladrones (defiende al país)
de los que arruinan naciones (esta es tu raíz).
Ve y defiende tu raíz (defiende al país)
y dale amor al país.

sábado, 29 de agosto de 2026

AMÉRICO PASCUAL TUMISHA ESTÁ VIVO, PERO LA AMAZONÍA MUERE


Al líder ashéninka Américo Pascual Tumisha le dieron por muerto a balazos cuando descubrió a unos supuestos saqueadores de aceite de copaiba en su comunidad. Afortunadamente no murió, pero el suceso muestra la extrema vulnerabilidad de los habitantes de nuestra Amazonía frente a las economías criminales. Los obispos y administrador apostólico de los ocho vicariatos de la selva peruana hemos reaccionado así:
 
PRONUNCIAMIENTO
OBISPOS DE LA AMAZONÍA PERUANA
“Defender la vida y el territorio no puede costar la vida”

Ante las noticias sobre el líder ashéninka Américo Pascual Tumisha

Los Obispos de la Amazonía Peruana expresamos nuestra profunda alegría por la noticia de que el líder ashéninka Américo Pascual Tumisha se encuentra vivo, y nuestra cercanía y solidaridad con su familia, la Comunidad Nativa Onconashari, el pueblo ashéninka y las comunidades indígenas de Yurua y de toda la Amazonía peruana.

La falsa noticia de su muerte evidencia la zozobra en que viven muchas comunidades ante el aumento de la criminalidad y la presencia de mafias ilegales que amenazan a quienes defienden sus territorios. Esta situación nos interpela como Iglesia y como sociedad. No podemos permanecer indiferentes ante la violencia que amenaza a quienes defienden la vida, el territorio y la Casa Común.

Como pastores de la Iglesia que peregrina en la Amazonía, afirmamos que toda vida humana posee una dignidad inviolable. El Documento Final del Sínodo para la Amazonía señala que “la defensa de la vida, la comunidad, la tierra y los derechos de los pueblos indígenas es un principio evangélico, en defensa de la dignidad humana” (n. 48). Para los pueblos indígenas, esta defensa implica también proteger la memoria, la cultura, la identidad, la vida comunitaria y el futuro de las nuevas generaciones. Por ello, hacemos nuestro el llamado de Laudato Si’ a escuchar “el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (cf. n. 49).

La situación de los defensores de derechos humanos en el Perú es crítica. Según el Ministerio de Justicia, durante 2025 se registraron 201 casos de afectaciones y amenazas, cifra récord. En el ámbito indígena, AIDESEP reporta 38 líderes asesinados entre 2016 y 2026. Todo ello, pese a la existencia desde 2021 del Mecanismo de Protección de Defensores y Defensoras, cuyo funcionamiento ha demostrado ser lento e insuficiente.

Por ello, exigimos al Estado peruano reformular este Mecanismo, revisando sus plazos y responsabilidades e incorporando la salud mental y el acompañamiento psicológico de los afectados. Asimismo, solicitamos incluir a las organizaciones indígenas y sus diferentes órganos, pues conocen mejor el territorio y su participación contribuiría a garantizar sus derechos y fortalecer su capacidad de protección frente al avance de la criminalidad.

Frente a toda forma de violencia e intimidación, afirmamos que el camino de la Amazonía debe ser el diálogo, la justicia, la fraternidad y el respeto de los derechos. Convocamos a toda la sociedad peruana a no permanecer indiferente ante la violencia que afecta a los pueblos amazónicos.

Que María, Madre de la Amazonía, consuele a quienes lloran y fortalezca a quienes trabajan por una Amazonía viva, libre, sana, justa, fraterna y en paz.
Amazonía Peruana, 28 de agosto de 2026

“La justicia y la paz se abrazarán” (Sal 85,11)


1. Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo. Obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, identificado con CE N° 000115005
2. Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea. Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto  Maldonado, identificado con DNI N°48920147
3. Monseñor Augusto Martín Quijano Rodríguez. Obispo del Vicariato Apostólico de Pucallpa, identificado con DNI N° 07753042
4. Monseñor Jesús María Aristín Seco. Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, identificado con C.E N° 001550654
5. Monseñor Gilberto Alfredo Vizcarra Mori. Arzobispo metropolitano de Trujillo y administrador apostólico del Vicariato de Jaén, identificado con DNI Nº 06539453
6. Monseñor Juan Carlos Morante Buchhammer. Obispo electo del Vicariato Apostólico de Jaén, identificado con DNI N° 09449339
7. P. César Luis Caro Puértolas. Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San José de Amazonas, identificado con DNI Nº 48995320
8. Monseñor Alejandro Adolfo Wiesse León. Obispo del Vicariato Apostólico de Requena, identificado con DNI Nº 09925754
9. Monseñor Anton Gerardo Zerdín. Obispo del Vicariato Apostólico de San Ramón identificado con C.E N° 000213163
10. Monseñor Pedro Orlando Castro Castro. Obispo coadjutor del Vicariato Apostólico de San Ramón, identificado con DNI Nº 24004593

sábado, 22 de agosto de 2026

DESARMAR LAS PALABRAS, PERO SIN DEJAR DE PRONUNCIARLAS

 
Preparando con esmero el momento, y generando un entorno físico y emocional adecuado para propiciar la caída de las defensas y estimular la escucha atenta y vulnerable. Esto llevamos un tiempo intentando entre los misioneros de nuestro Vicariato. Poder dialogar y decirnos lo que sea necesario, aunque duela.

Y así tratamos de crear un espacio seguro en el encuentro anual de agosto. Días que nacieron como oportunidad de formación juntos, y también por grupos vocacionales; y que con el paso de los años van evolucionando a un ámbito de sinceridad, escucha, lealtad y acompañamiento. Para que la sinodalidad la podamos ir modelando entre todos, con delicadeza y paciencia

Días para ejercitar la comprensión, que siento que nos hace mucha falta. Para “mirar y fortalecer nuestra comunidad misionera vicarial”, como titulaba el programa. Y así llegamos, todos con buena disposición a “salvar la proposición del prójimo” en expresión de Ignacio, es decir a aceptar que el otro actúa buscando el bien, aunque no estemos de acuerdo con él; a querer al diferente fundados en lo que compartimos.

La primera tarde la dedicamos únicamente a convivir, charlar, piscina, hamaquear, juegos de mesa, reír, descanso… Ver al otro en bañador o perder al rummikub relaja y nos hace sentirnos hermanos e iguales, más allá de ideas, concepciones de la misión, intereses, afinidades o nacionalidades. Solo seres humanos con diferentes timbres de carcajada, pero misioneros al fin, unidos por un propósito, una vocación y unos valores.

Justamente así arrancamos al día siguiente: enfocando nuestros tesoros. Y de ahí, pasamos a identificar y enfrentarnos con las “banderas rojas” en nuestra dinámica comunitaria: maneras de funcionar, vivir, relacionarnos, organizarnos…, que reconocemos como factores de riesgo para la sinodalidad en misión que anhelamos vivir. Y juntamente, los “corazones”, es decir, emociones y sentimientos que estos dinamismos menos saludables originan. Dispusimos de un largo rato de silencio y trabajo personal, tras el cual cada uno depositó en una canasta sus banderas y corazones escritos de forma anónima.

Durante el descanso de mediodía, los encargados de secretaría transcribieron exhaustivamente las aportaciones de banderas y corazones. Y al comienzo de la tarde, absolutamente todas esas frases, tal cual fueron aportadas, fueron leídas en voz alta. “El poder de las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal” (Magnífica Humanitas 214).

Autoritarismo, murmuración, individualismo, clericalismo, aislamiento, opacidad informativa, resistencia al cambio, decisiones mal tomadas, concentración de funciones, poca representatividad de los equipos, política de hechos consumados, sinodalidad disfrazada… Desconfianza, tristeza, enojo, confusión, decepción, desánimo… Reclamaciones sin censura, gritos de dolor, quejas descarnadas. Palabras duras, fuertes, cargadas. Admito que se me cayeron como un huayco y me aplastaron.

Se dio un espacio de micrófono abierto. Se escucharon varias intervenciones muy atinadas, que modularon la palpable tensión. Y después, grupos que, durante media hora, diseñaron propuestas para responder a esas situaciones en clave de cambios estructurales, procedimientos o enfoques. Salieron sugerencias valiosas, ideas posibles y constructivas. Sin dramatismos ni paños calientes; las banderas rojas no nos definen, pero existen.

“Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra”, ha dicho el Papa León*. Aquel día necesité silencio, oración, muchos mensajes de apoyo, consejos y cariños para procesar de forma positiva y no personalizar en mí las banderas rojas. Hay cuestiones que precisan cirugía invasiva, y por tanto hay que aceptar un daño necesario. Era crucial descentrar mi pesar y desconcierto para discernir humildemente a qué me llama Dios ante ese panorama, y cómo puedo mejorar en mi servicio como una parte más de este sistema vivo, complejo y dinámico que es la comunidad de los misioneros del Vicariato.

La jornada se completó con una celebración de gratitud, reconciliación y construcción, con pequeños diálogos personales en carrusel. Al final, las sensaciones expresadas fueron de esperanza, ánimo, fraternidad, agradecimiento, alegría tranquilidad… Cuando desarmamos las palabras y podemos decirlas, logramos escucharnos, entendernos, perdonarnos y cuidarnos mutuamente. Gracias; estoy interpelado, dolorido, orgulloso, y ya he puesto manos a la obra.

* Discurso dirigido a los profesionales de los medios de comunicación el 12 de mayo de 2025.