sábado, 13 de junio de 2026

QUE LOS DEL DOMUND LE DEN UN PREMIO AL QUESO "LA PINTA"


¡¿Pero cómo es posible que no le hayan dado todavía el óscar al Pájaro Loco?! – se indigna Mafalda, en una de sus famosas tiras. Pues eso mismo digo yo: ¿Cómo es posible que los del DOMUND no le hayan dado todavía un premio a la fábrica de La Pinta? Porque este queso está unido a muchas aventuras misioneras como parte esencial.

Fundamental para la supervivencia, quiero decir, ya que a bastantes misioneros los ha salvado en esos momentos de hambre pura y dura que se suelen suscitar en los recorridos. Con frecuencia las esperas son largas, se echa encima el día y la gente no tiene casi nada que ofrecer de comer; o bien hay poco tiempo entre una actividad y otra, o hay que zarpar de pronto a otro lugar… Y ahí La Pinta entra en escena.

Porque este queso importado de Holanda, fundido y un puntito fuerte, es un campeón en conservación: abres la lata, le buscas una tapa de plástico que le cuadre y resiste días y días sin necesidad de refrigeración. Que por otra parte sería imposible en estos ríos nuestros donde la electricidad es un lujo asiático, y peor en tiempos de subidón del precio del combustible por cierre del estrecho de Ormuz.

La primera vez que lo vi, lo sacaba el p. Jaime Lalonde (el único cura que celebra misa con gorro en la selva) de su congelador, que solo funcionaba cuatro horas en la noche, cuando la luz en San Pablo era así, y lo ponía para desayunar. Ahí lo conocí. Se comía un pedacito siempre después de su sopa con arroz blanco, hombre de costumbres inmutables.

En mi anterior viaje por las comunidades kichwa del alto Napo, La Pinta nos sacó de más de un apuro. Ante perspectivas de cenas inexistentes, o para matar el gusanillo durante la travesía, plas, echábamos mano de la lata cuchillo en ristre. Pero sobre todo en una jornada de bautismo masivo, creo recordar que en Rumi Tumi. Eso sí que fue heavy.

Eran veinte o treinta bautizos, es decir, todita la comunidad implicada. Eso significa baldes y baldes de masato, e invitaciones por todos los flancos. Domi me dijo: “Pucha, nos ha convidado medio pueblo, a ver cómo hacemos para cumplir con todos, hay que ir”. “Sí”, le dije, “pero antes hay que comer algo, si no nos vamos a emborrachar, y qué feo se vería”.

Riéndonos nos fuimos un momento al bote a ver qué había, y por el camino íbamos prometiendo a unos y a otros que sí, que vamos a ir a tu casa al ratito a celebrar. Eran cerca de las tres de la tarde, la gazuza y el sol apretaban después de más de dos horas de liturgia. Encontramos un par de pescados ahumados, algún huevo sancochado y… ¡nuestro querido queso La Pinta!

Al toque improvisamos un almuerzo que nos dejó medio armados, es decir en capacidad de no caernos redondos a la tercera ronda de masato (lo conté acá). Además, en varias casas había también chuchurrín, es decir aguardiente puro y duro ya para dar la puntilla al más valiente. Pues resistimos bastante bien (Domi, ¡qué tía!) oyes. Y ya en la noche alguien vendía carne de sajino, compramos y esa cena sí que nos supo deliciosa y reconstituyente de los estragos del alcohol.

Todo, con ayuda del queso La Pinta. Cuyo nombre no alude a la segunda carabela de Colón, sino a una vaca que según la IA es de la raza Holstein o Frisona, originaria de los Países Bajos y Alemania, y mundialmente famosa por su distintivo pelaje manchado de blanco y negro y su alta producción de leche. Por si hay algún anticolonialista por ahí, calma y tranquilidad.

Puedes encontrar La Pinta en muchas bodegas de Iquitos (publi), a la gente le gusta especialmente con madurito, según veo en redes. ¡Gran servicio el de nuestro queso misionero preferido! Ojalá ya estén considerando galardonarlo por su inestimable apoyo a la evangelización.

En fin, que hoy no tenía ganas de escribir nada serio. Y esto es lo que me ha salido.



domingo, 7 de junio de 2026

MI AMOR-PERSONA


Había leído años atrás el Nican Mopohua, el documento más antiguo que relata (de hecho el título significa "Aquí se narra" en náhuatl) las apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego en el cerro del Tepeyac en 1531. Lo volví a leer después de viajar a México hace año y medio. En Navidad lo releí y encontré esta expresión en el número 28. Desde entonces la tengo atesorada con dulzura en el corazón.

Mi Amor-Persona. Escrito así, con mayúsculas, en la edición de Eduardo Chávez (México, 2021), que brinda la traducción paralela en náhuatl, español e inglés. Es la primera aparición de la Morenita al joven: primero lo llama, se le muestra, y a partir del nº 23 le habla, se presenta como “la perfecta siempre Virgen Santa María”, y enseguida le expresa su deseo de que se construya “una casita sagrada en donde lo mostraré a Él” (nº 27). Está claro que se refiere a Jesús.

Acá llegamos al nº 28. “Lo ofreceré a Él a las gentes”, y a continuación la palabra notetlazotlaliz. Y en este punto encuentro una discrepancia en las traducciones:

- En varios lugares de internet veo: “Lo ofreceré a Él a las gentes en todo mi amor personal, mi mirada compasiva, mi auxilio, mi salvación”. La IA traduce notetlazotlaliz como “mi amor a las personas” o “mi amor por los demás”. Es decir, María manifestará a su Hijo a través de su amor de ella, su misericordia, su auxilio y su salvación de ella a las gentes (I will give Him to the people in all my personal love, in my compassionate gaze, in my help, in my salvation). Pero ¿acaso no salva Jesús y nadie más que Él?

- En cambio Eduardo Chávez, en el librito que yo tengo, traduce: “Lo ofreceré a Él a las gentes; a Él que es mi Amor-Persona; a Él, que es mi mirada misericordiosa; a Él, que es mi auxilio; a Él, que es mi salvación”. Algo muy diferente: María hará conocer al Señor, y solo Él es misericordia, auxilio y, por supuesto, únicamente Él es salvación (I will offer Him to the people, He who is my Love-person, He who is my merciful gaze, he who is my help, he who is my salvation). Esta es, para mí, la versión correcta sin duda.

La Virgen llama a Jesús su Amor-Persona, y esa delicadeza sugiere intimidad, ternura, comprensión, sosiego, esperanza… Me detuve y muchas veces, y hoy de nuevo, saboreo… Mi Amor-Persona.

        Tú eres mi Amor-Persona.

        En ti y desde ti
        todos los otros amores quedan
                incluidos,
                relativizados,
                explicados.

        Mi Amor-Persona…

        Tú eres la persona clave de mi vida,
                por quien hago locuras,
                por quien me adentro en lo incierto,
                a quien únicamente entrego
                        mi corazón.
    
        Solo mi Amor-Persona me conoce
                en lo profundo,
                        me mueve,
                        me cambia,
                        me resucita.

        Mi Amor-Persona… ¡Qué belleza!

lunes, 1 de junio de 2026

EL PETRÓLEO VERTIDO CORROE AL SER HUMANO

 
Esa es la peor secuela de un derrame como el que estamos sufriendo en Yanashi. El crudo desparramado aterradoramente por la selva recrudece el lado tenebroso de las personas, envenena el clima comunitario, entorpece el fluir sereno de la vida. Porque no es más que el residuo visible de la codicia.

Ya desde las primeras reuniones, en medio de aquel desconcierto, nos enteramos de que iba a ser indispensable realizar una valorización económica del daño causado. El IDL nos pasó una publicación donde se explica el método y el resultado de la tasación llevada a cabo en el caso de Cuninico años atrás. Estableciendo unos criterios, se estiman las cantidades que los pobladores deberían percibir del operador como compensación por los perjuicios padecidos: peces que ya no se pescarán, cosechas que no se obtendrán, gastos por cuidados médicos… Un estudio laborioso y complejo que llevará su tiempo.

Pocos días después de mi visita, el comité de representantes de la población vino a Iquitos y los recibimos en el Vicariato. Cansados, impresionados, desolados. Llamamos a Defensoría del Pueblo, vinieron a asesorar con generosidad y competencia (¡gracias, dr. Abel Chiroque!). Había un denso programa de reuniones en diferentes organismos públicos; Bea y la doctora Jaqueline, de nuestra Oficina de Defensa de la Vida y de la Cultura, acompañaron al grupo. Fueron jornadas de trabajo arduo pero efectivo.

Poco después, por fin, apareció la empresa responsable, queriendo conversar. Se planteó inmediatamente la cuestión de las futuras indemnizaciones, y ahí parece que la unidad de la comisión delegada empezó a resquebrajarse. Según me contaron, de repente se presentaron personas queriendo formar parte del equipo; resurgieron viejas rencillas por motivos políticos; hubo cruce de agresiones verbales en las redes sociales, grabaciones secretas, clima social crispado.

El olor del dinero es el mismo que el del petróleo siniestrado, y provoca que a algunos les aparezca el signo del dólar ($) en las pupilas, como al tío Gilito, y salga lo peor del ser humano. Ya no importa la ofensa a la naturaleza o el dolor común, solo cuánta plata se puede ganar con el incidente. Normalmente los portavoces tenían que pagar sus pasajes, estadías y diligencias de su propio bolsillo (uno de ellos lo expresó al borde de las lágrimas), pero ahora alguien veía más bien oportunidad de negocio.

Incluso algún candidato también se metió, ofreciendo donaciones de agua y alimentos, adalid de la justicia y salvador de la situación, por supuesto a cambio de votos. Haciendo campaña y buscando ventajas a costa de la desgracia ajena. El bien común queda mancillado y tapado por una catarata de crudo sin control. El veneno negro marchita la bondad, corrompe la gratuidad y emborrona la decencia.

Felizmente, tras feroces discusiones, en Yanashi lograron definir los componentes de la delegación; regresaron a Iquitos y, con la mediación de Defensoría y del Vicariato, decidieron quién gestionaría la parte legal y alcanzaron algunos acuerdos con la empresa. Que tienen buena pinta, pero que habrá que hacer cumplir a cabalidad. Se prevé un proceso largo.

A esas alturas, ya se habían visto los primeros peces muertos, se habían registrado muchas reacciones y el Vicariato había emitido su pronunciamiento, que se puede leer acá. Pocas fechas después se reportaron casos severos de posible intoxicación: trastornos gástricos, problemas en la piel, pacientes con mareos… Es tarde para el agua, los animales, las plantas, la gente. Pasarán décadas hasta que se supere el trauma, si es que alguna vez se logra que esos lugares retornen a como eran antes.

El petróleo infligido contamina el ambiente natural y humano, porque corroe las relaciones. La avaricia desenfoca los intereses, ensucia las intenciones y, finalmente, socava la humanidad. Me parece la consecuencia más repugnante de este suceso aciago. Pero quiero fijarme en cómo también aflora lo mejor de muchas personas, que están dispuestas a sacrificarse por la salud y el bienestar de todos. Deseo mirar y reconocer para sentir esperanza.

sábado, 30 de mayo de 2026

LÍNEA 56


Este bus es de Buenos Aires, y será una de los miles de líneas 56 que seguro que hay por el planeta; pero solo esta sale cuando googleo. Somos únicos, y a la vez como todo el mundo. Así me siento yo en este día en que llego a 56 castañas. Un ser humano irrepetible, pero común y corriente. Gracias por las felicitaciones y buenos deseos.

El año pasado me fue bien con la numerología. Extrañamente, el 55 me inspiraba transformación, creatividad, retos, novedad y futuro. Y desde luego que en este tiempo he vivido circunstancias complejas y he aceptado una responsabilidad amplia y delicada que está suponiendo un cambio sensible para mí.

¿Qué sugiere el 56? Es muy parecido: simboliza la unión de la energía del cambio (5) con la necesidad de armonía y equilibrio (6), a menudo probando la estabilidad en situaciones de transición. Se asocia con el compromiso comunitario, la adaptabilidad y la superación personal.

Ha habido un cambio y va a venir otro cambio, porque este servicio que me han pedido es totalmente provisional. Siento este período como una travesía de aprendizaje y síntesis entre desafíos y cuidado, renovación y consistencia; se trata de aprovechar la coyuntura para reinventarme siendo más yo mismo.

Porque no todo tiene que ver con la magnitud o el carácter de esta tarea. La línea 56 viaja al centro de mí, recorre este proceso de crecimiento personal con sus baches, vías cortadas, tramos de poca visibilidad, obras, avenidas amplias, pistas por laderas de cerros junto a abismos, lluvia, semáforos, bajadas, paso por el taller, repostaje y estacionamiento. Es el conocimiento, profundización, acrisolado y bruñido de mi identidad, más allá de encargos transitorios.

La circulación de este colectivo no para, y como su nombre indica lleva en él a muchas personas, todo@s aquell@s para quienes significo algo en su vida. A ustedes les llevo conmigo siempre, me aportan mucho porque me siento muy querido y valorado, haga lo que haga. Gracias de corazón.

Esta mañana fui al banco y el vigilante de la puerta me dijo: “los adultos mayores a partir de 60 años, por la ventanilla preferencial de la izquierda”. “No todavía, gracias” – contesté con una sonrisa. Faltan muchos capítulos de esta aventura. Hay que prepararse para los próximos movimientos de la boa del Amazonas, siempre sorprendente.

Aunque ya con esto, sin duda ha merecido la pena, la evolución continúa.

sábado, 23 de mayo de 2026

LAS HORAS VIVAS


Entre los momentos más bonitos de las visitas a los puestos de misión están, sin duda ninguna, los tiempos sencillos y espontáneos compartidos con los misioneros. Por supuesto que el propósito es encontrarme con todo el pueblo de Dios en cada lugar, pero este año estoy disfrutando particularmente de la relación fraterna con mis compañeros y compañeras.

Ya sea porque la gente me tiene muy visto (llevo desde 2020 visitando todos y cada uno de los puestos de misión, y algunos varias veces al año), o porque eso de administrador apostólico no lo entiende casi nadies, el caso es que a menudo mi llegada no despierta pasión de multitudes precisamente. Desde luego lo comprendo, y en todo caso alivia mi timidez.

Las reuniones con los consejos de pastoral, catequistas, adultos o jóvenes han adquirido una pátina de saludable recurrencia. Nos conocemos sobradamente, hay menos novedad, y más bien en este cuarto año de plan pastoral se trata de persistir y profundizar en lo ya emprendido. Eso hace que todo me sepa más relajado y ligero.

No hay informe con sugerencias para el equipo misionero, como las primeras veces. Sí reuniones y conversaciones, pero menos formales. A estas alturas domino bien la cancha, voy aprendiendo a leer entre líneas y a hacer rendir la intuición. La convivencia es más llana, adornada con la naturalidad que da la costumbre. Es cierto que soy la máxima autoridad y los años anteriores no era así, pero me ayuda no ser obispo (que es lo que todo el mundo sí entiende) y que se sabe que este servicio es provisional.

En resumidas cuentas: vuelan muchas más risas. Las acostumbradas bromas salpican de humor diálogos y encuentros, y yo lo vivo con la sensación grata de un viajero que regresa a un paraje querido. Porque casi con cada grupo hay códigos para molestar ya clásicos, y modalidades de divertirse conmigo repetidas y afinadas en el tiempo. Es un vacilón.

La familiaridad alegre pasa en buena parte a través de la comida. Es un lenguaje de acogida y reconocimiento, te agasajan con lo mejor que tienen y saben preparar. Los viajes parecen pequeños itinerarios gastronómicos internacionales, porque los misioneros del Vicariato somos de once nacionalidades. Entonces disfruto de tacos y quesadillas mexicanos, carne con aderezo picante de la India, poutine canadiense, churrasco brasilero, sancocho de Colombia, alfajores argentinos, ceviche típico peruano, flan de Montse y, por supuesto, tortilla española. A veces la preparo yo, en un intento de corresponder alguito a esos cariños.

Mención aparte merecen el tequila, la caipirinha y el vodka de Polonia, que hacen que las carcajadas retumben más francas y cantarinas. Se cuentan anécdotas de la misión, caídas al barro, aquel día que hacía un calor que casi nos acaba, o cuando pusieron de comer mono, o el bote se malogró, o la lluvia nos agarró y nos empapamos, o en tal comunidad nos machacaron los ysangos…

Chismeamos, criticamos y nos metemos con este o con aquella en plan gracioso, solo para esparcirnos sanamente. A veces hay noticias en la tele o una película nocturna, con sus piqueos; o también paseo, salir juntos a caminar o a almorzar. Momentos de descanso, de estar juntos simplemente, dejando caer los roles y cultivando la confianza. Creo que es también labor del pastor propiciar eso.

Son, en hermosa expresión de Khalil Gibran, las “horas vivas”:

"No busquen a su amigo para matar el tiempo. Búsquenlo siempre para las horas vivas".*

Así fluye entre nosotros, a pesar de las dificultades, los desacuerdos y los problemas, que haberlos haylos. Aunque noto vínculos más estrechos que otros, toda esa experiencia tiene que ver con la amistad. Definitivamente, este año peculiar para mí los mejores ratos están siendo con los misioneros. Y vaya si estoy disfrutando.

* En su obra El Profeta (1923).