Julián, muchacho, pero ¿cómo se te ocurre? ¿En qué jardín te has metido del que ahora no sabes salir? Ay Diosito… Mira, te voy a dar un par de consejos gratis por si todavía tiene arreglo. Que se antoja complicado.
¿Qué es eso de que “para cumplir mi sueño
lo mejor para todos es una transferencia”? Al principio pensé que te
referías a una transferencia bancaria, pa que veas que eso que
planteabas no se me pasaba por la cabeza, ni a mí ni a ningún colchonero, tal
era la veneración que la hinchada te profesaba; pero se trataba un traspaso a
otro club, claro que tenía que ver también con la plata, qué duda cabe.
”Tu sueño”… ¿cuál
es, ganar más millones? ¿Lograr todos los títulos con el Barcelona? ¿Y qué
pasa con los sueños de todos nosotros, los atléticos? Porque los culers
quieren ganar la Champions, ya… ¡y nosotros también, carajo! Que hemos perdido dos
veces la final, y encima contra… Los indios teníamos fe en ti, eras
nuestro jugador franquicia, contigo conseguimos aquel 5-2 y sentimos que todo
era posible.
Hasta que nos propinaste semejante baldazo de
agua fría. Tienes que ponderar la dimensión de semejante afrenta, y desde ahí
comprender los pitos, insultos y desprecios que sufres y que temes. Julián
hijo, nosotros somos el ejemplo viviente de aquello que decía Guardiola: “en
el deporte lo normal es perder”… y contigo habíamos creído que podíamos ganar.
Incluso yo.
Que sepas que no te necesitamos;
no vayas a pensar que eres imprescindible. Más bien queremos gente que ame el
Atleti, nuestros colores, nuestro carácter, nuestra historia y nuestras posibilidades.
O sea, que se deje la piel en el campo, sepa perder y celebre los títulos como
algo realmente extraordinario. Me parecía a mí que tú eras de esta raza.
“Es que ha estado mal asesorado”,
decía Miguel Ángel Gil Marín para protegerte, y me parece bien. Pero tú ya eres
mayorcito, Julián, y creo que bastante listo. Supongo que sabes lo que tienes
que hacer, porque ha habido tiempo para asesorarte bien:
Lo primero, debes pedir perdón.
Griezmann lo hizo, y en mayo, cuando se marchaba a USA, de nuevo dijo: "Pido
perdón otra vez, no me di cuenta del cariño que tenía aquí". Había
comprendido que la pela y las orejonas no son lo esencial. Así que, si todavía
no has descartado triunfar en el Metropolitano, agacha la cabeza, agarra el
micro y pide perdón con humildad.
Segundo, marca al menos 20 goles esta temporada,
sumando todas las competiciones. Esa va a ser tu manera de mostrar que estás realmente
arrepentido y que ya no quieres irte porque no ves en el mundo un club mejor
que el Atlético de Madrid. Reconquista nuestra devoción con goles, porque “el
amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”, como dice San
Ignacio en el número 230 de los Ejercicios.
Tercero, encuentra el lado positivo de esta
situación. Reconocer los errores permite aprender. Y
además, las reconciliaciones son chéveres, implican segundas oportunidades,
estimulan la generosidad y refuerzan la solidez de los vínculos. Perdona este
rollo psicologista, pero algo te tengo que decir para animarte después de
haberte jalado las orejas.
En fin… Empieza metiéndole un par de
chicharros al Liverpool el miércoles y comenzamos a olvidar el asunto. Puedes
aprovechar que los rivales creen que estás medio deprimido para machacarlos
vivos. Esta fue una sugerencia táctica, toma ya.
En cualquier caso, si sigues empecinado en irte
y visualizas unos meses deambulando como un zombi por las canchas, pues buen viaje
lleves; gracias por tu aportación y chao pescao. Nadie está por
encima del Atlético, y nosotros, sin ti, seguiremos siendo lo que somos:
grandes a nuestra manera.




