viernes, 24 de marzo de 2023

LAICOS RESPONSABLES Y PROTAGONISTAS EN "SU PROPIA CASA"

 
No me lo podía creer… Un paseo con los ojos abiertos te planta una bofetada de injusticia. Las evidencias del abandono de esta población por parte del estado son abrumadoras. Me duele que también nosotros estemos aparentemente retirándonos, ojalá que sea solo un piome*, como dicen en mi pueblo.

Ingresamos la señora Emérita y yo a la posta y se te cae el alma a los pies. Paredes llenas de humedad, mobiliario desportillado, huecos literalmente llenos de basura, madera atacada de comején, un tensiómetro que no funciona, historias clínicas acumulando humedad mordidas por la rata, camillas rotas, armarios oxidados… Pero lo más grave es que no tienen médico. Eso sí, el edificio bien pintadito y bonito por fuera, un auténtico sepulcro blanqueado.

Seguimos caminando, la vereda de Yanashi sigue la quebrada y es larga. Veo los restos de la “casa de fuerza”, dejada a medio construir; con la alcaldesa nueva tienen tres horas de luz al día, de 6 a 9 pm, pero los años anteriores los han soportado prácticamente sin electricidad. Tampoco tienen agua y desagüe; pero sí está la instalación de Water Mission, o lo que queda de ella, otra ruina que muestra el vergonzante desamparo de este pueblo, a merced de los depredadores de turno.

Y hay más “elefantes blancos”: un nuevo local comunal que es un vestigio de ladrillos que se caen, veredas rotas, la plaza impresentable… La fealdad de la iniquidad. ¡La Iglesia tiene chamba! Solamente denunciar las graves carencias y las violaciones recurrentes de los derechos fundamentales ya bastaría para llenar kilómetros de programaciones. Me aturden por igual la capacidad de aguante de la gente, su pasividad y la impunidad rampante.


Hay que organizar la economía de la misión, espinoso asunto que siempre ha sido cosa de los misioneros. “Ustedes están sobradamente preparados” - trato de contrarrestar esas caras de perplejidad con una andanada de motivación. Lógico, porque están acostumbrados desde hace décadas a que los canadienses (y los que llegaron después) lo resuelven todo, lo dan todo y lo manejan todo. Los laicos nunca han tenido arte ni parte y, como recibían, ni se les pasaba por la cabeza que hay que aportar.

Pero ahora… ay. Sin misionero alguno, a ellos les toca quebrarse la cabeza para sostener económicamente su parroquia. De modo que se eligen los responsables de contar la colecta, decidir los gastos del día a día e informar a la comunidad. Estoy convencido de que, justo por su pobreza, este pueblo es muy capaz de compartir. De hecho, hablamos de la vieja aspiración de hacer bancas nuevas para la iglesia; si ellos solitos lo consiguieran, movilizando a unos y a otros, sería un gol de media cancha.

Veo a rukus** formados por la madre María de las Nieves, brava misionera, curtidos en mil batallas: Pepe, César, don Mauro, don Isaac… Necesitaríamos a doña Leovina con 30 años menos, pero ahí la tienes, cumplidos los 75 y encuentra tiempo y fuerzas para hacer su chacra, adornar su casa bonita con flores, tener sus gallinas e irse a la parroquia, toma ya. No son JASP, pero lo harán muy bien, estoy seguro.

La responsabilidad final pasa así de los sacerdotes y religiosas a los laicos. Ante la ausencia de misioneros ellos no han dado un paso atrás, sino un paso adelante; no han dicho “yo me voy”, sino “nos vamos a comprometer más”. Lástima que sea por fuerza mayor y no por convicción, pero ya estamos acostumbrados a eso.

El Papa Francisco dijo el 18 de febrero en la clausura del congreso promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida con los responsables del laicado de las Conferencia Episcopales que los fieles laicos no son ‘invitados’ en la Iglesia, están en su casa, por lo que están llamados a cuidar de su propia casa. Son auténticos protagonistas de la misión”. Y me late que es algo que ya no es posible revertir: el espacio ocupado por los laicos en los organismos de coordinación no puede ser de quita y pon.

“Pero padre, tú vas a estar viniendo, ¿verdad?”. ¡Por supuesto!  Aunque me saque el ancho, les pienso acompañar con todo cariño y lo mejor que pueda. Para asistir de cerca al milagro de una Iglesia amazónica, levantada por ellos y a su manera.


* En Valencia del Ventoso: una pausa, un momento, un lapsus, un comentario que se entromete en una conversación para regresar enseguida al tema que se trataba.
 
** “Abuelos” o “sabios” en kichwa. 

sábado, 18 de marzo de 2023

UN MÍSTICO QUE BAILA


El mes que viene, el p. Yvan Boucher cumplirá 79 años. Vino de Canadá en 1981 y acá sigue; toda una vida en la selva, junto a este pueblo humilde pero sonriente. El otro día tuve la oportunidad de concelebrar con él en su misión de Tamshiyacu. Es uno de los grandes misioneros de nuestro Vicariato y no quise dejar pasar la oportunidad de que nos sacaran esta foto juntos.

Yvan llegó al Perú como misionero laico de la Comunidad del Desierto y acá Diosito afinó sus planes. Él mismo lo cuenta: "Después de dos años de labor pastoral en la parroquia de Tamshiyacu con animadores de unas 70 comunidades (…) pedí a nuestro hermano obispo Lorenzo Guibord ser ordenado sacerdote diocesano para servir en el Vicariato San José del Amazonas el resto de mi vida.  Fui ordenado el 20 de marzo de 1983. ¿Qué me atraía a unir mi vida con este Vicariato?  El lugar que se daba a la Palabra de Dios en la pastoral del Vicariato, la acogida de las comunidades que visitábamos, su fe, su sabiduría y su espiritualidad, enraizadas en la misma naturaleza (…)”. Va a cumplir pues 40 años de ordenación.

Trabajó en el Putumayo durante 17 años, recorriendo de arriba abajo ese inmenso río, acompañando a las comunidades indígenas, batallando para que se organizasen, luchando por la titulación de sus territorios, defendiendo a la gente de la impunidad de los madereros ilegales. Eso le acarreó feas enemistades y hasta amenazas de muerte.

Pero no era su hora; incluso sobrevivió a un accidente aéreo en uno de los múltiples vuelos de avioneta que conectan Estrecho con Iquitos, y que él frecuentaba. Siempre narra que, cuando el aparato caía, seguramente a causa del sobrepeso, no tenía miedo; sujetaba en su regazo un niño que una mamá le pasó (llevaba dos) y rezaba. Hubo varios muertos, y los supervivientes pasaron la noche entera en el bosque hasta que los encontraron. Cuando llegó al hospital no tenía ni un rasguño, sólo dijo a los doctores que había bebido agua estancada.

Esta peripecia forma parte de la historia del Vicariato, como otros muchos retazos de la vida de este hombre de leyenda. Su siguiente misión fue Yanashi, donde permaneció 9 años trabajando hombro con hombro con la ursulina María de las Nieves, extraordinaria misionera. Juntos apostaron por la formación y la corresponsabilidad de los laicos, adelantándose a su época. Dejaron una huella imborrable.

Estando allí, Yvan fue nombrado vicario general. Ese servicio suponía constantes desplazamientos a Iquitos y a otros lugares, que él aceptó con disponibilidad. Jugó un papel muy destacado en la crisis que golpeó el Vicariato en 2011, una situación de colapso económico e institucional tan grave que incluso arrastró al obispo de entonces a su renuncia. Yvan asumió con lucidez y firmeza su responsabilidad como cabeza del Comité de Emergencia que condujo al Vicariato por aquel túnel oscuro.

De carácter afable y sencillo, muy alejado de pamplinas de honores o cargos, ofrece su palabra lúcida y sincera en el momento adecuado, siempre dispuesto a escuchar y a aprender, vestido de short, sandalias y medias. Me ha preparado el cuarto de Gabriel, me ha dado una llave de la casa, ha comprado pan para mi desayuno y sé que tiene un par de tarros de manteca de maní, que le chifla como buen canadiense.

A pesar de la actividad intensa, Yvan es un hombre de oración. Su capacidad para profundizar la Palabra de Dios ha ayudado a muchas personas a vivir la fe, porque comunica con la autenticidad de su vida. De su solidaridad hecha gesto y acción hay muchos testimonios. Cuántas personas le buscan para un apoyo (a veces se aprovechan de su bondad), incluso en Iquitos; varias veces he escuchado a mamás decir que “el padre Yvan educó a mi hijo”: eso significa que Yvan les dio para los enormes gastos de la etapa escolar.

Es un místico de ojos penetrantes y pies ágiles. Siempre va al Centro Catequístico porque conecta con los jóvenes, ahora ya como un abuelo. Le gusta salir en las noches culturales a presentar sketchs, pero por encima de todo le encanta bailar. Multitud de veces lo hemos visto ataviarse para una danza o seguir con ritmo una coreografía al son de cantos como “Nuestra alegría, nuestra esperanza está puesta en Jesús…, ¡ey!”. Ese es su favorito, pero hay más.

Tres décadas después, Yvan regresó a Tamshiyacu, aquel primer destino. Allí entrega el atardecer de su existencia misionera. Más despacito ahora, sigue logrando acompasar su danza a la de este pueblo. Y aunque se le van olvidando algunas cosas (dice con humor que Dominik es su “memoria externa”), estoy seguro de que nuestra gente linda siempre le recordará a él. Es una cuestión de amor.

sábado, 11 de marzo de 2023

MUJERES BRAVAS Y CAPACES


Faltaban varios meses para su asamblea anual, pero ya entonces me invitaron y detecté que era sinceramente. No me hizo falta anotar la fecha, porque cuando algo te interesa procuras recordarlo, y aquel grupo despertó en mí una benigna mezcla de simpatía y admiración.

Así fue como llegó el 1 de marzo y me presenté en la asamblea general de la Asociación de Padres y Madres de Familia (APAFA) del Colegio “Severino Deshaies” de Aucayo, uno de los cuatro centros educativos que nuestro Vicariato tiene en convenio con el estado peruano. El viejo auditorio de tejado de calamina se encontraba lleno de mamás y papás, y al frente de ellos, la junta directiva, compuesta íntegramente por aquellas mujeres que me habían invitado en noviembre.

Me volví a sorprender del orden, el entusiasmo y la responsabilidad con que llevan adelante la tarea de liderar a un colectivo de casi 200 familias. Después de pasar lista tuvo lugar la presentación de la nueva directora del colegio, los dos subdirectores (también nuevos) y toda la plana docente. Es un año de muchos cambios, y para afrontarlo hace falta estar todos unidos, eso se recalcó en varios momentos.

El orden de día pronto se centró en el punto más sensible y controvertido: la economía. El gobierno regional paga a los maestros y da un pequeño monto para mantenimiento ordinario, pero no hay nada para los más elementales materiales necesarios para el desarrollo de las clases. Los padres y madres de familia deben costear tizas, papel bond (folios), tijeras, cartulinas, engrampadoras, tinta de impresora, folders, lapiceros… Es desolador.

Por otro lado, llegan víveres de Qali Warma, programa nacional destinado a que los alumnos tomen desayuno y almuerzo en el colegio, para mejorar su alimentación y que aprendan mejor (los niveles de anemia y desnutrición infantil son galopantes en Perú). Se trata generalmente de productos secos (arroz, alverjas…) y enlatados, de modo que la APAFA aporta los aderezos, otros implementos y el gas… y los propios padres se turnan por grupos para cocinar.

Todo esto, y algunas otras cosas más, conforma el presupuesto que la junta directiva presentó en un papelote y explicó detalladamente. Total: 15000 soles; divididos por el número de padres, salen 123 soles (alrededor de 35 €) de cuota anual. Y ahí comenzaron los amargos reclamos. Podría parecer no demasiado, pero se junta en este inicio de clases con la urgencia de comprar útiles (cuadernos, lapiceros, plumones, mochila…), uniformes, zapatos, polos de educación física, buzos (chándals), deportivas…


Los meses de marzo son mortales para las familias, la “vuelta al cole” es un palo para estas economías precarias de zonas rurales, como Aucayo. La gente vive literalmente al día: salen a vender las cositas de su chacra (yucas, plátanos) para conseguir la comida de hoy, eso es todo. Les toca hacer malabares, especialmente las mamás, para que sus hijos dispongan del equipo escolar requerido.

En un país donde la educación es supuestamente gratuita, me duele que los padres y madres tengan que pagar hasta las tizas con las que los profesores escriben en las pizarras cuando enseñan a sus hijos. Por eso dije a la asamblea que, desde el Vicariato, dueño del colegio (qué vergüenza), trataríamos de encontrar alguna ayuda que pueda aliviar en algo el peso que los hogares tienen que soportar.

Cuando les pedí a las mamás de la junta directiva que redactaran solicitudes para que yo las pudiera enviar a España, no demoraron ni un día. Así son: eficaces, rápidas, chamberas. Y así fueron manejando el resto de las intervenciones aquella mañana lluviosa, con juego de cintura y la autoridad que dan la transparencia y la labor bien hecha.

En ocho años en Perú, es la única APAFA que veo que funciona, por eso estoy convencido de que merece la pena apostar por esta junta directiva, estar de su lado y arrimar el hombro. Madres capaces (no sólo madres coraje), mujeres inteligentes, honestas, generosas, bravas, hábiles; mujeres extraordinarias. Feliz fiesta del 8 de marzo, y adelante.

sábado, 4 de marzo de 2023

EN YANASHI ES LA HORA DE LOS LAICOS

 
Atardece sobre la quebrada, que en febrero ya discurre más abastecida, aunque todavía enjuta; las márgenes tapizadas de verde y el sol derramándose blando sobre el agua, dejando jirones turquesa entreverados con las nubes soñadoras. Yanashi es un luminoso ejemplar de hermosura y humildad amazónicas.

Como conté hace un par de entradas, en este puesto de misión, que comprende el centro poblado y una treintena de comunidades, se han quedado sin misioneros de un plumazo. Como no tenemos de momento a nadies para reemplazarlos, hemos de inventar una manera de acompañar el colegio y la parroquia partiendo de una premisa básica: la iniciativa y el peso de la tarea han de corresponder ahora a la gente del lugar.

¿Acaso antes no fue así? Pues… creo que no tanto. Todo ha dependido siempre de los misioneros, de su capacidad para organizar y mover recursos humanos y materiales, y de hecho Yanashi ha tenido históricamente grandes hombres y mujeres que se han dejado el alma allí, y han ejercido decisiva influencia en la vida del pueblo. Mi visita incluyó obligadamente una reunión de todas las autoridades, donde ellos esperaban alguna explicación a “lo que ha pasado”; traté de dar la cara y exponer con realismo la escasez de religiosas y sacerdotes.

Antes que armar o programar nada, me parecía necesario darnos un tiempo para procesar juntos la circunstancia que atravesamos. Porque creo que, más que una desgracia, es una llamada y una oportunidad. Eso estuvimos descubriendo un grupo de veinticinco personas toda una mañana de retiro junto al Pan expuesto, con silencio, con escucha de la Palabra (la historia de Gedeón en Jue 6 y la multiplicación de los panes en Mc 6) y compartiendo la oración; tratando de discernir qué significa lo que estamos viviendo, qué quiere decirnos Dios y qué pide a cada uno personalmente.

Fue una experiencia nueva y sorprendentemente iluminadora para mí. Los animadores y agentes de pastoral, varios con muchos años de navegación, se sintieron interpelados de forma inequívoca a hacerse cargo de la misión, a vivirla como cosa suya con una claridad y fuerza nunca antes percibidas. Comprendí que cuando el Sínodo (Documento Final nº 92) habla de plasmar nuevas y originales “formas organizativas para el ejercicio de la sinodalidad”, eso es ante todo un proceso espiritual que requiere absolutamente “la participación efectiva de los laicos en el discernimiento y en la toma de decisiones, potenciando la participación de las mujeres”.

Intuyo que todo el trabajo desarrollado en los 62 años de presencia de la Iglesia en Yanashi ha creado las condiciones para que estos laicos puedan hoy dar un salto cualitativo, empoderarse y liderar la tarea evangelizadora y educativa. La primera decisión, ya en el plano más operativo, fue designar al Consejo de Pastoral, el grupo que va a coordinar la vida y acción de la parroquia; y una vez definido el equipo, vimos quién podía ser la cabeza. Y sí, será don César Atac, a quien el obispo confiará de manera oficial, “el ejercicio de la cura pastoral” (DF nº 96) de esta parroquia y sus caseríos.

Y de ahí a repartir cometidos: quiénes van a celebrar los domingos, quienes van a ser catequistas de primera comunión y confirmación, quién se va a encargar de la pastoral social, de los jóvenes, con qué periodicidad se va a reunir el Consejo, cómo va a ser para la preparación del Bautismo, criterios para ser padrinos, fechas de la fiesta patronal… Quieren convocar un encuentro de formación de agentes pastorales de toda la zona, ¡y hasta planean hacer visitas a las comunidades!

Wow. “Falta la economía, a ver cómo la van a llevar”. Silencio. Espinoso tema. De hecho, reanudamos la chamba al otro día en la tarde porque por la mañana casi todos tenían una reunión sobre el cobro de la “pensión 65”… dinero, culqui. Y esta historia continúa también en la siguiente entrada.