domingo, 24 de noviembre de 2013

¡OLE POR JOSÉ Mª GIL TAMAYO!


El día de fin de pontificado de Benedicto XVI, pasaba yo aquella tarde por mi casa. Al llegar, mis padres estaban siguiendo el acontecimiento por el canal eclesiástico y la retransmisión me pareció realmente intragable: comentarios de relleno, bromas tontas entre los comentaristas, etc. Cuando vi al cura-presentador coger el IPad y ponerse a grabar al helicóptero papal en medio de aquella verborrea insulsa, entre abochornado y molesto sugerí cambiar de canal. Mi padre pasó a la 1 y aparecieron Ana Blanco, Marcos López... y José Mª Gil. Y yo pasé de la vergüenza ajena a una mezcla de orgullo, admiración y alegría. Que todavía hoy siento.

"Vaya diferencia" - dijo mamá. "¡Es de nuestra diócesis!" - dije yo. En Mérida-Badajoz estamos contentos como truchos. Toda la semana, en encuentros varios con compañeros, en grupos de whatsapp, nos felicitamos. El jueves interrumpimos la reunión arciprestal para ver la primera comparecencia ante los medios de José Mª. Cuando acabó dijimos: "¡Magnífico!". Y esta mañana igual, en una sesión extraordinaria del Consejo del Presbiterio. José Mª parece tener la rara cualidad de caer bien a todo el mundo: a los de Oxford, a los de Cambridge y a los del Atleti.

Quizá es porque se mezcla bien y no va por ahí de divo. Aunque nos hemos tratado poco, sabe mi nombre y me saluda. La semana pasada, en las jornadas diocesanas de formación permanente, comenzábamos una reunión de grupo con alguna protesta bromista sobre las preguntas: "Fffff... Madre, qué difícil... A ver qué respondemos". Entonces entró él y se oyó una voz: "¡Estamos salvados! Poned lo que diga D. José Mª!". Jejejejeje.

El día de la salida de Francisco a la logia, también estaba allí con los presentadores de TVE (claro). Mientras el nuevo papa se llamaba obispo de Roma y se inclinaba pidiendo que rezasen por él, me imagino a José Mª conteniendo la emoción y revisando notas, de manera que al momento pudo dar los primeros datos de Jorge Mario Bergoglio. Eso es reflejo periodístico.

Y la rueda de prensa de ayer lo confirma. Este hombre se conduce con una inteligente habilidad, maniobra con elegancia entre preguntas no confortables, sin una nota estridente. Dice lo que probablemente tú o yo querríamos decir, pero no nos saldría así de bien. Se nota que conoce la plaza. No creo que tenga cosquillas que buscarle. Un hombre de mundo, suave, penetrante, que luchará por ser transparente. Y lo será sonriendo, con amabilidad... ¿hay otra manera de dar una buena noticia?

¡Enhorabuena, José Mª! Va a ser un placer ver a un compañero ser el rostro de los obispos españoles. Al papa lo eligieron por ser quien es y para que sea quien es. Eso es lo que te deseo: que seas tú mismo. Así serás feliz en esta aventura que comienzas y todos estaremos más tranquilos.

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