miércoles, 10 de febrero de 2021

REUNIÓN DEL CODISEC


Me llaman de pronto a las 9:30 de la mañana convocándome a una reunión urgente del CODISEC a las 11. Ayer el gobierno calificó a nuestra provincia de Maynas en el nivel de “riesgo extremo”, y eso significa que la segunda ola de la pandemia está llegando a un máximo en contagios, así que seguramente la agenda tratará de cómo organizar esta nueva cuarentena que estrenamos hoy. La que nos ha caído con el dichoso virus, qué cansancio.
 
El Comité Distrital de Seguridad Ciudadana (CODISEC) es el organismo municipal que reúne a todas las autoridades distritales: el alcalde (que es el presidente), el subprefecto –representante del Estado-, el juez de paz, el comisario de policía, el gerente del centro de salud, el párroco y otros. Su función es velar por el orden y la seguridad de los pobladores. En otros lugares también participé, pero allí su existencia, según vi, era meramente nominal: un par de reuniones de obligado cumplimiento al año, firmas y santas pascuas.
 
Acá en Indiana, desde que comenzó la pandemia el año pasado, el CODISEC fue ganando peso específico hasta convertirse en el espacio de coordinación y toma de decisiones con el objetivo de proteger a la población y luchar contra el virus. El alcalde tuvo la intuición de hacerse ayudar y aconsejar por los representantes de instituciones con influencia y prestancia, para que las medidas adoptadas tuvieran más fuerza y la gente las recibiera mejor.
 
De hecho allí se dispuso cerrar el mercado durante más de tres meses; lanzar la campaña para comprar un concentrador y otros insumos médicos; cortar la carretera de Mazan para impedir la propagación del virus; abrir el centro de aislamiento y obligar a los enfermos a utilizarlo; limitar el aforo de los deslizadores que movilizan pasajeros a Iquitos… Resoluciones duras, muchas veces impopulares, pero que creo que fueron en general atinadas y lograron contener la enfermedad en la medida de lo posible.
 
En el grupo hay buen ambiente, risas y bromas habituales desde que hicimos aquel recorrido en el mes de mayo para alertar e informar a las comunidades de lo que estaba ocurriendo. El profesor Héctor, secretario técnico, insistía en cada encuentro con la gente en que “el padre es español”, y luego yo le recriminaba que resaltara eso, con las consiguientes carcajadas. Todos se contagiaron menos el médico y yo, y luego los otros nos criticaban que hicimos trampa porque teníamos “auxilio de arriba”.
 
En todas las reuniones del CODISEC nos invitan a algo, normalmente a un vaso de gaseosa y unas galletas. Pero una vez aparecieron unos platos de pollo a la parrilla, y yo me quedé muy asombrado y resalté lo platuda y rumbosa que está la municipalidad. Desde entonces, cada vez que el profe Héctor me lleva la citación, le pregunto: “Hay pollo?”. Luego se lo cuenta a los demás para que empecemos con la guasa: “Yo si no hay pollo, no vengo”. Jeje.
 
El CODISEC es una bonita experiencia de trabajo común y articulado entre dirigentes políticos y sociedad civil. Demuestra que no solamente es conveniente estar unidos, sino que no hay otro camino en una situación tan delicada y peligrosa como la que estamos viviendo. Además a mí me ha permitido ir conociendo este pueblo y sus autoridades, e incluso gozar ahora mismo de un cierto prestigio como alguien que se preocupa por el bienestar de Indiana.
 
Esta mañana hemos armado el control del aforo del mercado, hemos interpretado y aplicado algunos extremos del decreto supremo 017-2021-PCM y hemos ordenado perifoneo para informar con claridad a los vecinos de lo que se nos viene y cómo tenemos que cuidarnos y ser responsables. Justo ayer llegaron al Perú las primeras 300.000 dosis de la vacuna, por fin. A este ritmo no creo que me toque el turno en todo este año. Claro que también vamos con una ola de retraso…
 
De momento, de nuevo suspendidas misas y todo tipo de reuniones, y a quedarse en casa. Qué jarto estoy ya del maldito bicho.

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